TENER UNA COCINA ABIERTA A LA SALA, MIRA LOS PRO Y CONTRAS

Bienvenidos a Como Decorar soy Veronika hoy hablaremos de una parte que personalmente me encanta y es tener las cocinas abiertas así si que si vas a reformar tu casa y no te decides ¿entre poner una cocina tradicional o dejar una cocina abierta a la sala? Te contamos todas las ventajas y los inconvenientes de las cocinas americanas para que puedas decidirte entre las dos opciones. ¡Toma nota!

La cocina americana es aquella que no está delimitada por cuatro paredes, como las habitaciones convencionales de la mayoría de las casas, sino que aprovecha una o dos paredes de una estancia más grande (que suele ser la sala) y queda conectada con el resto del espacio. Hoy vamos a analizar los pros y los contras de tener una cocina abierta a la sala.

Con la excepción que marcan los imponentes lofts, en los que dominan los espacios diáfanos y amplísimos, lo más habitual en nuestro país son las habitaciones delimitadas. De esta manera lo más frecuente sea que nuestra cocina tenga sus cuatro paredes y goce de un espacio independiente del resto de la casa.

Sin embargo, en ocasiones se opta por diseñar una cocina abierta a la sala, separada normalmente por una barra. La razón más común para decidirse por este tipo de cocinas suele ser la falta de espacio. Si tenemos un apartamento o un estudio en el que los metros cuadrados brillan por su ausencia, la cocina abierta a la sala combate un poco este inconveniente, ya que nos ayuda a ganar espacio.




Más espacio en una cocina abierta

Es una buena solución para apartamentos muy pequeños, en los que una cocina independiente apenas dispondría de espacio para moverse y poder cocinar a gusto. Sería, sin duda, un espacio demasiado agobiante.

Es en estos casos cuando saltan a la vista todas las ventajas de la cocina abierta, que dota al espacio de otra dimensión. Simplemente con tirar una pared, la casa ya parece distinta, más amplia y espaciosa. La cocina queda totalmente conectada con el espacio principal de la vivienda, para lo bueno y para lo malo, porque no todo son ventajas.

En cualquier caso, una cocina abierta a la sala es una solución mucho más atractiva y moderna en lo que se refiere al diseño de la casa que una cocina independiente que apenas tenga espacio de uso.

Una forma de ganar luz natural

Esta es otra de las ventajas que tiene una cocina abierta a la sala, y es que al estar el espacio interior de la vivienda menos compartimentado, la luz natural fluye más y mejor.

Lo más normal es que la sala (aunque estemos hablando de apartamentos reducidos) sea la estancia de la casa que disponga de más luz natural (por algo es el espacio principal, ¿no?). Las cocinas americanas se aprovechan de ello y ganan en iluminación natural, lo que viene a acentuar la sensación de amplitud: una cocina abierta a la sala, aunque sea pequeña, siempre parecerá más grande y luminosa que si dispone de paredes.



Ojo con los inconvenientes

No todo son ventajas en el hecho de tener una cocina abierta. De hecho, hay principalmente un inconveniente que hace que este tipo de cocinas no tengan tantos adeptos como sería de esperar. Igual que la luz natural que procede de la sala fluye e inunda la cocina, los olores a comida que se generan en esta cuando se está cocinando se extienden de manera inevitable al resto de la casa.

Podemos tratar de ponernos una venda en los ojos y argumentar que existe la opción de instalar una buena campana extractora, que las hay muy modernas y potentes. O podemos creer a pies juntillas que abriendo las ventanas se solucionará rápidamente el problema.

Sin embargo, lo cierto es que si cocinas en una cocina abierta a la sala, los olores inundarán el espacio y ambientan la sala quieras o no. Y no existe una forma eficaz de evitarlo, por muy moderna que sea tu campana extractora.

Esta desventaja puede ser decisiva y me haría desistir del hecho de tener una cocina abierta a la sala, pero siempre hay que valorar las circunstancias de cada uno. Hay muchas personas que no acostumbran a cocinar, que comen habitualmente fuera de casa y que apenas usan la cocina. Quizá para ellas este inconveniente de la cocina abierta no sea tan decisivo.

Por otro lado, también influye el tipo de ventilación que tengas en casa, si es cruzada o no; si tienes la posibilidad de generar corrientes de aire que solucionen el problema, etc. Lo único que está claro es que debes tener en cuenta este aspecto antes de decidirte a tirar las paredes.

Un punto a favor para la comunicación

Las cocinas abiertas tienen otra ventaja importante, y es que permiten que aquel que está preparando la comida pueda interactuar al mismo tiempo con el resto de miembros de la familia que estén en la sala. Esto puede resultar muy agradable.

Así, cuando celebras en tu casa una cena con amigos puedes estar preparando los platos y demás mientras charlas con ellos, algo que puede estar muy bien.

Pero claro, esta mayor interacción entre la cocina y el espacio principal de la casa puede volverse también un problema, sobre todo cuando necesitas paz y tranquilidad y quieres un poco de intimidad. En esos casos, una cocina abierta no permite la opción de cerrar la puerta y punto final.

Sea como sea, las personas somos muy distintas unas de otras y vivimos de formas muy diferentes. Por eso, si no sabes por qué tipo de cocina decidirte, valora las ventajas y los inconvenientes y trata de pensar en cuál es tu estilo de vida. Así podrás saber qué tipo de cocina es la que se adapta mejor a tus necesidades y acertarás. ¡Seguro!

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